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miércoles, 30 de diciembre de 2020

Si hay algo que nos salvó este año fueron los libros

 Año 2020 inolvidable. Aun me siento extraña, y terminando el año todavía más. Fue un año lector. Ya venia leyendo anteriormente, pero en éste en especial, la lectura resultó una especie de refugio ante la incertidumbre y esa sensación alienante que más o menos ya describí en la entrada anterior. Leí 30 libros en total, pero sin intenciones de detenerme en la cantidad,  creo que el número es un fuerte indicador de la necesidad de leer ficción (sobre todo). 

Voy a mencionar los que más me gustaron, sin hacer un ranking. El primero Matate, amor lo destaco porque me atravesó su lectura, la forma en que está escrito, da vértigo, me pareció tremendo, muy bueno. La maternidad en su más cruda expresión. Escuché muchas entrevistas a su autora, Ariana Harwicz, es muy interesante escucharla.

La saga de Elena Ferrante (Una amiga estupenda, Un mal nombre, Las deudas del cuerpo, La niña perdida) me encantó, sobre todo los dos libros de la foto. No defrauda Ferrante, yo la conocí leyendo Los días del abandono, excelente novela. De ella también leí, La vida mentirosa de los adultos, muy buena, un relato sobre la pérdida de la ilusión de la infancia, la hipocresía del mundo adulto, muy bien contada. 
Estás muy callada hoy, Ana Navajas, merece una segunda lectura, me encantó, una mujer en crisis, que busca su lugar como esposa, madre, y principalmente como mujer, sin un rol especifico. Contada como si escribiera un diario, por momentos me parecía leerme. 
Poeta chileno, Alejandro Zambra, una historia de amor (varios amores: familiar, de pareja, amor a la poesía) muy tierno, también con rasgos de humor, muy ágil de leer a pesar de ser larguito. 
El mundo según Garp, John Irving. Me decidí a leerlo (también es largo) porque una escritora que me encanta (Milena Busquets) nombra a Irving como uno de sus escritores favoritos. Y vi este libro muy recomendado en varios blogs de literatura como uno de los libros que hay que leer en la vida. No me equivoqué. Es una historia llena de humor,  me reí a carcajadas (y no soy fácil con eso), es muy tierna, esta contada de modo que no querés soltar el libro. Muy entretenida y muy bien escrita. Como suelo decir, te deslizás por las páginas. 
Una novela real de Minae Mizumura (gordito también), los libros japoneses tienen algo particular, difícil de explicar, generan climas con descripciones sobre la naturaleza, las comidas, las bebidas, diferentes sensaciones. No queda atrás el relato, sin embargo los detalles te envuelven de modo que estas ahí adentro de la historia, viendo todo lo que acontece. Lo mismo que kitchen de Banana Yoshimoto, la ternura, el amor, el dolor de las pérdidas, la magia del reencuentro. 
Dejo para el final El fin del amor de Tamara Tenenbaum, una filosa reflexión sobre varios temas : el amor, la pareja, la desilusión, el sexo, la familia. Un libro que genera preguntas, mas que dar respuestas, en una escritura ágil, con humor y complicidad.

Hasta acá las mejores lecturas. Quedó el resto de los 30 libros, que me gustaron (algunos, otro no) pero son muchos para escribir sobre cada uno. Los menciono:
Ciudad de mujeres- Elizabeth Gilbert
Apegos feroces- Vivian Gornick
Rabia- Sergio Bizzio
La ciudad y la casa- Natalia Ginzburg
La sal- Adriana Riva
La casa de las miniaturas- Jessie Burton
Gente normal- Sally Rooney (para mi, está sobrevalorado, me aburrió)
Manual para las mujeres de la limpieza- Lucía Berlín ( muy bueno)
El cocinero- Harry Kressing
Agosto- Romina Paula
El sol mueve la sombra de las cosas quietas- Alejandra Kamiya (salvo dos o tres cuentos, el resto no me gustó)
Silencio - Thich Nhat Hanh ( muy bueno)
Baño de damas- Natalia Rozenblum (esperaba más)
Vivian Elisabeth Fauville - Julia Deck 
Una soledad demasiado ruidosa- Bohumil Hrabal
La habitación de invitados- Helen Garner
Rara - Natalia Zito (muy bueno)
Sueño profundo- Banana Yoshimoto
Y cerrando el 2020, empecé hace dos días Los llanos de Federico Falco.

Espero que el 2021 sea también un gran año de buenas lecturas, no tanto ya como refugio ante pandemias e incertidumbres, sino como un oasis donde refrescarse con las palabras.
Brindemos por eso.

martes, 29 de diciembre de 2020

El mundo en pandemia

 Mucho se ha dicho sobre lo ocurrido este año. Palabras como pandemia, cuarentena, distanciamiento, homeworking y otras más, han circulado durante todo este 2020 por nuestros entornos. Por mi parte, debo decir que si bien la vida, lo cotidiano cambió, debido a las acciones que tuvimos que realizar en cuanto al cuidado ante el covid, no me disgustó trabajar desde casa. Es verdad que me sentí rara, aun lo siento. Esa disrupción de lo cotidiano, ese tiempo que pareciera quedar en el aire, pero que transcurre, de otro modo, con otras características. La incertidumbre, la información que muchas veces resultó desinformación, las teorías de los “expertos”, los aprovechamientos políticos de la situación, la economía, los afectos por zoom, el alcohol en gel, el trabajo desde casa.  Mágicamente (o no tanto) optimicé los horarios de trabajo, al no tener que desplazarme, ni perder tiempo esperando colectivos, ni trasladándome. Trabajé mucho, a veces más que lo usual porque total, tengo la compu encendida todo el día, y vi ese mail o ese WhatsApp, y entonces lo contesto y ya. Hubo que reacomodarse, y hacer entender que estar en casa no significa estar de vacaciones, sino trabajar de otra manera. No siempre resultó sencillo. Salir a comprar fue una tarea más que estresante. Tratar de salir lo menos posible, desinfectar todo al llegar a casa, dejar el calzado en la entrada, pensar qué fue lo último que toqué para pasarle alcohol, lavarse las manos con frecuencia, costumbres que vamos a tener que incorporar para siempre. La primera etapa de cuarentena estricta que ingenuamente creíamos iba a durar 15 días, fue muy tajante. De pronto dejó de haber ruido en el barrio, no se escuchaban vehículos transitando. Las calles eran un desierto.  Daba miedo salir. Ese miedo duró mucho. Y salir era extraño, ver a la gente con tapabocas, mirando para todos lados, parecía una película de ciencia ficción. Vinieron los aplausos al personal médico, cada noche en el balcón. Hasta que leí algo real: no queremos aplausos, queremos sueldos acordes y condiciones laborales dignas.  No aplaudí más. Aunque siempre pienso en ellos, médicos, enfermeros, paramédicos, técnicos, que están al pie del cañón, luchando contra el covid y las otras enfermedades que siguen su curso. En cuanto a mi micro mundo, puedo decir que estar más tiempo en casa benefició a mis plantas, les empecé a dar atención, y están más bellas. Más tiempo con mi hijo, compartir charlas, comidas, y el día entero. El aislamiento no me fue algo demasiado difícil de llevar: soy una persona solitaria y necesito esa soledad, por supuesto que es más fácil sabiendo que uno puede circular libremente y verse con quien desea en cualquier momento. Pero entiendo que a otras personas las afectó más. Tuvimos que acostumbrarnos a entablar diálogos a la distancia y ahí la tecnología jugó un papel fundamental. Sería interesante escuchar a los detractores de internet, que tendrían para decir ahora. Bueno, hay mucho más. Lo único que quiero expresar es que lamento la pérdida de vidas humanas, cosa que no se puede dejar de lado porque muchos se han ido sin poder tener el consuelo de pasar por lo menos sus últimos momentos de vida con su gente más cercana. Esa soledad debe ser tremenda, inimaginable. Y para los que se quedaron, no poder despedir al ser querido, significa un dolor atroz.

¿Aprendimos algo en este tiempo? Ojalá. Si echamos un vistazo a la historia, vemos que la humanidad no siempre ha aprendido de sucesos duramente vividos. Creo que, si tenemos la capacidad de ver con ojos críticos y modificar, tal vez lleguemos a cambiar algo en nuestras vidas, en el tiempo post pandemia. Pero soy una escéptica: generalmente cambiamos en forma momentánea, como cuando alguien cercano fallece y decimos: “hay que valorar las cosas importantes de la vida y no hacerse problemas por cosas insignificantes”. ¿Cuánto nos dura esa reflexión? Nada. Volvemos al trajín cotidiano, a las corridas, a trabajar mil horas por día, a no valorar pequeños momentos. Hasta que otro drama ocurre. Y así vivimos.

Ojalá hayamos aprendido algo.


martes, 11 de agosto de 2020

¿Libro papel o libro digital?

Hace tiempo que las NT (Nuevas Tecnologías) se han instalado en la vida cotidiana. Siempre concluimos que no son un fin en si mismo, sino un recurso más que, depende cómo se use, se convierte en algo útil y práctico, o en un insumo al cual rendirle culto y esclavizarse. 

Leer hoy en las redes sociales , aún en esta época, planteos de viejas dicotomías libro-papel vs. libro digital, ya resulta anacrónico. La mayoría de los lectores amamos el libro-papel: un objeto hermoso, su papel, sus hojas, la tipografía, la portada, su olor, en fin, es irreemplazable. El soporte digital, por su parte, es útil y práctico, puede contener infinidad de textos (ideal para llevar de viaje), puede subrayarse, se puede leer de noche y no molestar con la luz del velador al que tenés al lado, ya que tiene luz propia. Sin olvidar que los libros digitales son más económicos que los de papel, importante para tener en cuenta en estos tiempos...

Entonces, sabemos que son dos cosas distintas, cada una con sus particularidades, ¿por qué excluir una, demonizándola? Entiendo que se puede preferir una u otra, pero de ahí a establecer una polémica donde los Cultores del libro papel suelen transformarse en una especie de fanáticos que desprecian cualquier otro dispositivo de lectura y a quienes lo usan, es muy diferente. Ambos pueden convivir en paz,  es libre elección, también acorde a las posibilidades económicas de cada uno. 

Finalmente, más allá de gustos y preferencias, si estos tiempos pandémicos no nos enseñaron a ser flexibles y a saber aprovechar los recursos que tenemos a nuestro alcance, no aprendimos nada.

lunes, 6 de abril de 2020

Mi vida de antes

Quiero mi vida de antes, la del laburo corriendo, la de andar en bici algunos findes, ir de pesca con mi amor, compartir un asado. Parece que estamos dentro de una pesadilla. La vida se detuvo en una cuarentena. Esas películas que tanto aborrezco. Cada día me despierto pensando, ya pasó, no? No. No pasó, no pasa, vivimos encerrados, saliendo , como escapándonos, cada semana para comprar  algo para cocinar. Lavarse bien las manos, alcohol en gel, salir lo menos posible. Barbijo? Guantes? Esto está sucediendo de verdad? Aplaudir a los profesionales de la salud, cada noche a las 21 hs... Hablar con los viejos por video llamada, asi nos vemos un poco. Jugar con la familia y amigos a algún acertijo por Whatsapp o Facebook. Mi amor? Allá en su cueva, cumplió años solo... pensando en festejar cuando esto termine...
¿Terminará?

jueves, 23 de enero de 2020

¿Tirar o guardar?

Me gusta ordenar y tirar cosas. Pero también me gusta tener algunas cosas nuevas y bellas. Los objetos que forman parte de nuestra cotidianidad, son importantes. Embellecen nuestro entorno, y (algunos) son de utilidad. A veces hay una lucha entre mi yo que aspira a ser minimalista y mi otro yo que ve algo bonito y lo quiere. Intentando un equilibrio, ambos conviven :D
Soy lo que Éloide-Joy Jaubert llama en su libro "Minimalismo: Prescinde de lo que sobra en tu mente , tu vida y tu hogar",  una minimalista moderada, de estilo japonés.

Miren estas dos bellezas, sino:


Matecito de Sólido Platónico

El camino al minimalismo es eso, un camino. En ese aprendizaje, dejamos atrás objetos que guardamos (y no usamos) con el fin de que algún día... los sacaremos de la oscuridad (cosa que finalmente no sucede). Otras veces tenemos rachas de tirar todo, o casi todo y así liberamos espacio en la casa ( y en nuestra mente).
Es un ejercicio interesante, empezar a pensar qué cosas tenemos guardadas que no usamos que podríamos desechar. 

domingo, 24 de marzo de 2019

La vida de los otros

A veces leo historias de personas que se animaron a irse a vivir a otros lugares, lejos de grandes ciudades. También leo comentarios de lectoras felicitándolas,  comentando la importancia de "soltar", una palabra que se ha puesto muy de moda últimamente. Disculpen mi franqueza, pero si en este espacio no pongo lo que siento y pienso, dónde entonces? Para dejar todo e irse a vivir a otro lugar, hay que tener muchas más cosas que simplemente la sabiduría de "soltar". Primero, tenes que tener un trabajo que puedas desempeñar en cualquier lugar (por ejemplo, que se pueda desarrollar a través de Internet). O en su defecto, tener un marido que tenga un trabajo lo suficientemente bien remunerado para que vos puedas dedicarte a tu casa, sin necesidad de pensar en el sustento diario. También hay que poner en la balanza, en qué etapa están tus hijos: alejarlos de los amigos, no creo que sea una buena opción, por más que puedan hacer nuevos (salvo que sean muy chiquitos). Algunos tienen casa propia en la ciudad y la alquilan, cosa de que si se arrepienten, pueden volver.  No le quito mérito, de todos modos, a la persona que toma la decisión: es un cambio radical de vida y requiere valor. Pero tampoco es sólo cuestión de tener el coraje para hacerlo.

martes, 26 de diciembre de 2017

No encajar

Llegan estas fechas y siempre me cuestiono lo mismo, ¿cuándo voy a hacer lo que yo quiero? Las fiestas para mí, hace rato que dejaron de ser momentos "especiales". Ya no me siento bien festejando, reuniéndome, comiendo comida de "fiestas". No lo disfruto. Por la "armonía familiar" y las "tradiciones" (yo soy cero tradición) termino cediendo. Pero lo hago sin entusiasmo, sin ganas. Porque se que si no voy y armo otro plan, pareciera que estoy rompiendo todo lo establecido históricamente por la familia. Creo que en la mente de los demás no entra el hecho que uno disfrute con otras cosas. Bueno, me suele pasar con la gente con la que interactúo, en general. Soy poco sociable, me encanta estar sola, nunca me aburro, siempre estoy haciendo algo. Soy poco consumista, nunca fui marquera, no me interesa la ropa, ni los zapatos, ni las carteras, ando siempre con lo mismo, voy a la peluquería sólo para cortarme cuando ya mi cabello está inmanejable. A veces siento que no encajo en el mundo, porque me apabulla el ruido urbano, y veo a los demás caminando como si nada, como si estuvieran por el campo. Puedo quedarme mucho tiempo contemplando la naturaleza, casi no veo TV, me gusta la sencillez, lo simple, lo natural. No entiendo por ejemplo, que en una playa haya música. ¡Es tan hermoso el sonido del mar! Todo está armado para "entretener". No vaya a ser que se escuche el silencio! No. Tiene que haber música y cuanto más ruidosa, mejor. A veces rezongo y me siento una vieja quejándome por todo esto. Pero no es la vejez (solamente). Es una manera de ser. El mundo está hecho para que la gente consuma. ¿Consumir qué? Lo que sea, no importa. La música es sinónimo de alegría, el silencio de tristeza (?) Estar solo pareciera que está emparentado con algo malo, y es tan placentero tener tiempo para uno y hacer lo que de la gana!
En fin, así las cosas. Veremos que resuelvo. Por ahora les dejo una viñeta de Cin Wololo que me encantó, grafica un poco lo que mis torpes palabras expresan en este post.


martes, 20 de junio de 2017

Minimalismo


Siempre fui una persona que tuve tendencia a lo simple, ahora supongo que con la madurez, esta característica se hace más pronunciada. Y noto que cada vez más quiero simplificar mi vida. En la comida, en los objetos que tengo, en el orden, en mi ambiente, en mis relaciones. Haciendo orden en mi casa, encontré tantas cosas inútiles! Tantas que no se cuanto tiempo me va a llevar separarlas para tirar, donar, regalar, reutilizar. Bueno, voy de a poco, de acuerdo al tiempo y a la energía que tenga que destinar a esa tarea. Les dejo un blog muy interesante y entretenido sobre minimalismo: No quiero otro pijama.. Tiene varias ideas, links, libros, sobre simplificar la vida, tener menos, y gestionar el tiempo. Que lo disfruten!

martes, 24 de enero de 2017

De la intención a la acción

Soy una experta en procrastinar, como tengo muchos y variados intereses, suelo engancharme en varias cosas a la vez, y no empezar ninguna y profundizarla. Bueno, va llegando el momento de empezar a poner en práctica tantas cosas que leo. Hace mucho que quiero comenzar a meditar. Leo mucho sobre el tema, y me topé con este blog Humor Zen,  que es genial, tiene muchas entradas muy interesantes, algunas con mucho humor, algunas reseñas de libros, en fin, para leerlo todo, todo.

Genial esta viñeta sobre el barullo mental 

Será cuestión de decir: empiezo "ya", y listo. No tener grandes expectativas, y vivir lo que suceda.
Les recomiendo el blog!

Comparto algunas cosas que encontré en Humor Zen

" Bienaventurados los que son capaces de reírse de ellos mismos, porque nunca se aburrirán."

Shirley McLaine

No hay nada que perseguir, ni la felicidad, ni la iluminación, ni cualquier otra zanahoria que cuelga del palo de nuestra mente. Nada que buscar, todo está aquí, todo lo que es, es ahora, aquí mismo. No hay que buscar la felicidad, la realización, la iluminación ni ninguna otra tontería; cuando dejas de perseguir zanahorias, aparecen la verdad interior y la alegría de vivir.



jueves, 22 de diciembre de 2016

Las Fiestas del Grinch

Y así llegamos a las Fiestas, en un abrir y cerrar de ojos.
Ya saben que diciembre para mi, habría que sobrevolarlo bien rapidito, y si uno pudiera irse lejos , bien lejos, mejor. El Grinch me invade en esta época. Una vez crecidos los niños de la familia (aún queda mi sobrinita Fran, pero mmmm algo me dice que o ya sabe o está por saber la verdad), ya no hay sorpresa... Para mi, es una época de muchísimo trabajo, y eso sumado al CALOR, no dan ganas de hacer nada extra. Igual, para mantener alguna tradición (no soy de tradiciones, mas bien soy antitradición) veré si el calor y el cansancio me dejan cocinar las clásicas galletas de jengibre (que no son muy argentas que digamos, pero bue, son ricas) y el pan dulce (dedicado a mi hijo que tuvo un año genial en el cole y le encantan las frutas abrillantadas). Pienso que si estuviera sola en el mundo, mi Navidad perfecta sería meterme en la cama con mi bandejita con algo rico para picar y una buena peli, o un buen libro. Nada de comida especial, ni reuniones, total, uno puede reunirse con la familia en cualquier ocasión. Pero bueno, a veces hay que sumarse al deseo de los demás, sobre todo de los mayores que no conciben las fiestas sin reuniones, morfi y brindis.
Me queda siempre el deseo de pasar, algún día, una Navidad blanca. Nada de ensalada rusa, ni calor. Mi adorado frío que justifique las galletas de jengibre y el pan dulce.
De todos modos, les deseo unas fiestas en PAZ, lejos del consumismo habitual para esta época. No hacen falta grandes gastos para festejar, no hace falta el peceto (inalcanzable!!!$$$$), ni turrones, ni nada de eso. Hay Navidad igual sin compras en shoppings ni regalos caros. Muy lejos esta el significado real de la fecha, si es que creemos en ello, con ese despliegue de gastos totalmente innecesarios.
Felices fiestas, abrazo a tod@s!!!

martes, 6 de diciembre de 2016

El oficio del camarero


Cuando salgo a algún bar o restaurante, me gusta recibir una buena atención. ¿En qué consiste que me atiendan bien? Vamos por partes, este no es un tema menor. Primero, pretendo que el camarero advierta mi llegada y que se acerque a la mesa. Recuerdo una vez que fuimos a un bar cercano a mi casa y estuvimos 15 minutos esperando que nos atendieran: los mozos estaban en la barra, eran varios, y el local estaba casi vacío, no había excusas para que tardaran tanto. Obviamente nos paramos y salimos del local. La higiene:la mesa tiene que estar limpia, de no ser así, un buen camarero la prepara como corresponde. Un ítem que suma, es que sepa asesorar: recomendar algo de la carta, comentar si las porciones son abundantes o justas. Una vez realizado el pedido, no demorar en servirlo, por supuesto que esto depende en parte del tiempo que tarden en prepararlo en la cocina. El resto del tiempo que paso en el local, quiero disfrutar de mi comida tranquila, charlando si estoy acompañada, sin interrupciones innecesarias, ni indiscreciones. Una cosa es que pasen y pregunten si todo está bien. Otra cosa es que se instalen al lado y participen de la reunión. Francis Mallmann dice "la comida y el vino empujan nuestra inteligencia y nuestra creatividad para hablar. Para mí eso es lo más lindo que tiene la comida". Habla de lo sagrado y lo mágico que se establece cuando las personas comparten una comida. Para finalizar:la cuenta. Es una tortura cuando quiero pedirla e irme y el mozo no se da por aludido por más que lo mire insistentemente o le haga señales de humo. Si pago justo, listo, dejo la propina y me voy. Si me tiene que dar vuelto me enoja que tarde exageradamente, pretendiendo tal vez que desista de esperarlo y le deje ese vuelto como propina. Me sucedió un par de veces, no traían el vuelto y se hacían los desentendidos. Por supuesto que me no me moví del asiento y reclamé lo que me correspondía.
Da gusto recibir una atención esmerada, es parte del disfrute de la salida. ¿Soy exigente? Puede ser, no veo mal serlo, si no me siento cómoda, no vuelvo.

jueves, 4 de febrero de 2016

Frasco de momentos felices

Sabemos que por más que nos cueste aceptarlo, la felicidad consiste en pequeños momentos. No es un estado permanente. Por eso es bueno tener presentes esos breves instantes, para disfrutarlos y para que sirvan de sostén en los otros momentos, los no tan buenos.
Mi prima Natalia me comentó a cerca de una idea que vio en Internet: el frasco de la felicidad. Consiste en escribir cada día o cuando se desee, algún momento de felicidad vivido: una cena especial, un logro, un encuentro, un proyecto, lo que sea que a Uds les de ese sentimiento.
Se me ocurrió preparar el mio, ya que mi estado de ánimo lo ameritaba.

Aquí esta mi frasco, espero que a fin de año este lleno de papelitos!

lunes, 4 de enero de 2016

Y pasaron las Fiestas

Rápido, por suerte. Las fiestas ya no son las mismas cuando los niños crecen. En mi familia, queda una niña, mi sobrina Fran, que aún dice creer en Papá Noel (ya está avivada, me parece). De todos modos, las familias tienen que arreglárselas para pasarlas con unos y con otros, así son los tiempos actuales y es un cambio que hay que aceptar. Algún día voy a cumplir mi deseo de alejarme a una isla desierta en esos días de diciembre, para simplemente descansar y estar fuera del torbellino consumista.
Acá en casa, tuvimos una yapa habitual: cortes de luz. Cuatro largos e insoportables días sin luz, algunos de ellos hasta sin agua. Un espanto. Ya se, estoy escuchando voces por ahí que dicen: hay cosas peores. Siempre hay cosas peores, pero les puedo asegurar que, por momentos, mis nervios se salieron de lugar. Esta situación hizo que recibiéramos el 2016 de una forma rara, al mediodía con la familia, a la noche con mi novio y sus hijos (ahí había luz). Diferente, extraño, nuevo. No importa, brindamos igual augurándonos felicidades.
Cuando aún había electricidad, llegué a cocinar pan dulce en mi máquina de pan: una receta de Doña Petrona, que sale perfecta.
Les dejo la receta y una foto.
Ah! También hice las galletas de jengibre que suelo cocinar para esta época, ya se, hacia calor para encender el horno, pero me prepare una rica limonada con jengibre bien helada, y listo.





Pan dulce de Doña Petrona (link de la fuente de la receta)
receta adaptada al horno de pan

Ingredientes:
leche tibia 160ml
extracto de malta 1/2 cdita ( o miel)
1 huevo grande o 2 huevos chicos
agua de azahar 1 cdita
cognac 1 cdita
esencia de vainilla 1 cdita
harina 0000 450g
azucar 75 g / o 1/3 cup
sal 1/2 cdita
levadura fresca 25 g ( desgranada sobre la harina) o 1 sobre de levadura en polvo
manteca 50g
varios:
fruta abrillantada, almendras, nueces para decorar, glase (1 clara + 250 gr de azúcar impalpable + gotitas de limón)
programa 5 / dulce /duracion 2:50 hs
tostado claro
900g


En esta receta escribí "menos jengibre", pero va en gustos. Le agregué a la receta original: clavo de olor, cardamomo, pimienta de Jamaica y nuez moscada.

lunes, 2 de noviembre de 2015

Libre albedrío


A un paso de el balotaje, recibo un bombardeo de argumentos para votar a este o al otro candidato. Personalmente no creo en el hecho de intentar convencer a los demás de votar a uno u otro. No sólo en la política tengo esta actitud, sino en la vida en general. Cada cual que elija su propio camino. Cada cual sabe que candidato prefiere, por las razones que sean. Creo que hay que pensar que país queremos, y revisar la historia, que es muy rica en ejemplos de períodos nefastos Tuvimos que  atravesar muchos años y esfuerzo para rearmarnos. Un poco de memoria viene bien.
Mientras veo este espectáculo, trato de ocupar mi mente y mis manos en tareas que me dan placer. Poner un poco de belleza en este mundo, también debería ser un ítem dentro de las propuestas de cada partido, por que no?

Yo ya se a quien voy a votar,  que cada uno en el cuarto oscuro elija en paz al futuro presidente de Argentina.

domingo, 13 de septiembre de 2015

Sombras

Mi cabeza piensa demasiado y no se que más hacer para dejar de pensar.
Las sombras vienen a mi mente y me dejan agotada, con poca fuerza para pelear.
Leo en Facebook hermosos mensajes sobre soltar, dejar atrás, que los pensamientos nos hacen caminar por caminos no deseados…sombríos…
Quiero ser fuerte, quiero creer, quiero superar este momento tan horrible que viene a mí como oleadas, entre momentos bellos, aparecen éstos como pesadillas.
Me pregunto si podré salir del pantano.
¿Podré?
                                                    Ilustración de Nicoletta Ceccoli

lunes, 16 de febrero de 2015

Cocinar, comer, disfrutar

Mas allá de ser una necesidad básica, el acto de comer constituye uno de los grandes placeres de la vida. Los aromas, las texturas, los colores y sabores, se ponen en juego para agasajar a nuestros sentidos.
Agregaría que ya, desde el momento de cocinar, o más lejos aún, cuando hacemos las compras pensando en el plato que estamos por preparar, comienza una genuina celebración. 

Personalmente, no soy de comer mucho, pero me gusta comer bien, comidas sabrosas, con condimentos, especias y combinaciones agridulces. Es mas, sucede que cuando voy a algún restaurante o cafetería, suelo comer “con la vista”. Veo esas vitrinas abarrotadas de delicias: muffins, budines, galletas, panes, tortas, tartas…. y resulta que después pido un muffin para compartir. Eso es todo.

De todo el universo gastronómico, prefiero lo salado a lo dulce. El gusto argentino es muy empalagoso para mí: me quedo con una tarta de manzana, en vez de la pastelería cremosa o muy cargada de diferentes ingredientes. Disfruto el gusto sutil de un postre de café con especias, o una torta de zanahoria, a esas tortas que llevan duraznos, dulce de leche y crema chantilly.  Amo los postres que tienen sabores equilibrados, la chocotorta es un buen ejemplo: el dulce del dulce de leche (que particularmente no suelo comer), combina perfectamente con el ácido del queso crema y si mojamos las galletitas de chocolate con café…. Nos acercamos a la perfección.

También resulta muy divertido y placentero jugar con los distintos sabores: experimentar ingredientes que históricamente no suelen ir juntos, pero que a veces nos dan gratas sorpresas. Eso si: hay combinaciones de siempre que son fantásticas: naranja y chocolate,  una de mis favoritas. 

En fin, a comer para vivir y disfrutar de la buena mesa, que nos brinda momentos inolvidables!

"Las cocineras" (pintura digital de Emiliano Villalba)


viernes, 26 de diciembre de 2014

Vamos cerrando

Este año hubo poca cocina para las fiestas. ¿Las razones? Falta de tiempo, cuestiones de peso (de kilos, no de dinero…) y el gusto por simplificar los festejos. Hice una ensalada muy rica con: kanikama + apio + repollo + zanahoria + ananá + huevo duro + palta + manzana verde. Rica y sanita. No hubo galletas de jengibre, ni pan dulce, ni nada de eso. Tampoco tomé alcohol ni comí pan! Resultado: me sentí mejor esa noche y al día siguiente.  El tema de la menopausia (ya esta 99% confirmada) y sus efectos, hacen que tenga que cuidarme más y además, los calores externos e internos son insoportables.

¿Qué puedo decir de este año? Que fue hermoso, duro en lo laboral, gratificante en lo personal. Martín tuvo un gran primer año, buenas notas, pero lo que más me alegra es que haya formado un grupo de amigos. Esta muy grande e independiente, varias veces cocina el su propia comida, ya que yo ando de acá para allá, trabajando. 

Con Carlos, mi amor, mi compañero, cada vez estamos más unidos, compartiendo lo que nos ofrece la vida, tratando de disfrutar cada momento al máximo. Algún que otro viaje, comidas ricas, salidas en bici, cine, charlas jugosas… El me hace mejor persona y yo soy muy feliz dándole todo mi amor.

Mis afectos, amigas que veo cada tanto, reencuentros con amigas que no veía, mis amigas virtuales, que a la distancia, también me acompañan y acompaño (este año conocí a Gaby! Una alegría enorme!!!), las reuniones familiares, los momentos en soledad, que también disfruto mucho. 

Mi terapia, con Mirta apoyándome cuando flaqueo, dándome su mano con mucho humor y cariño, ayudándome a mirar y a mirarme.

Sushi & Dashi que me alegran la vida, con sus locuras, sus momentos tiernos, sus mimos.

No voy a pedir nada.
Solo doy GRACIAS a esta hermosa vida.

Un abrazo a todos, que tengan un lindo comienzo de año! 

(No podía faltar algo de origami!)

miércoles, 12 de febrero de 2014

El batón y las pantuflas



No festejo San Valentín. Nunca lo hice. Es algo raro, festejar el “Día de los Enamorados”. Siempre hay que festejar el amor. Todos los días de la vida.
Pero para  aportar algo al respecto, no está mal pensar estrategias para que la cosa no decaiga: conquistar a la pareja todos los días, y no caer en el tedio y el acostumbramiento que aporta la rutina.
Claro que es más fácil si no convivís con El. La convivencia lleva, tarde o temprano a naturalizar todo.
El hecho de vivir separados, hace que si o si, tengas mínimamente que arreglarte para salir. Algo. Un brillo en los labios, alguna prenda diferente… Otro peinado.
No importa qué.
Citarse en el bar donde se conocieron, revivir momentos especiales de la pareja… preparar alguna sorpresa para la intimidad. Explorar salidas distintas…

En fin, como le digo a mi amor: no ponerse el batón y las pantuflas. Son el primer paso para que la relación se anquilose.

martes, 31 de diciembre de 2013

Otro año que se va (pero no un año más)

2013  se despide en medio de un calor que hace el aire irrespirable. Pero se portó tan bien conmigo, que ya no pienso en la temperatura. Encendí el horno y cociné la ultima horneada: carrot cake muffins, super especiados como me gustan : canela, jengibre, cardamomo, clavo de olor, y pimienta de Jamaica. Pueden imaginarse el aroma que hay en la casa? Mmmmm......


No voy a detallar, porque los que me siguieron ya están al tanto, este año fue increíblemente hermoso para mi. Por varias razones que las fotos plasman.

Brindo por un 2014 espectacular para todos,  realicen sus proyectos, amen mucho y no se hagan tanto problema por pavadas, que la vida es muy corta y muy bella.

Salute!!!

martes, 24 de diciembre de 2013

Nochebuena

Ya hace unos años, la Nochebuena significa para mi, reunirse en familia, compartiendo una cena tranquila, charlando y escuchando buena música. Lejos están las corridas para distraer a los niños, esconder los regalos, y avisarles que "ya pasó Papá Noel, vamos a ver qué trajo". Por un lado, se pierde la emoción de elegir los regalos para cada niño, envolverlos, y disfrutar pensando en su alegría al verlos. Por otro lado, se transforma en una reunión familiar, mucho más calma, mas íntima, compartiendo un agradable momento.
Son cambios, matices que también se disfrutan, desde otro lugar.

Brindo por todos en esta Nochebuena: por la gente que quiero que tengo cerca, por la gente que igual está cerca aunque físicamente esté lejos.

Que pasen una hermosa noche. Les deseo mucha PAZ.